De superficialidades cotidianas y así…

Hoy a mis 33 años y después de tener un niño lleno de chinos, sencillo, sin tanto outfit, ni gel, ni glitter, ni ligas, ni moños, llegó el día en el que “E” me ha pedido que la peine como “Elsa de Frozen”.

Hasta ahora había logrado orgullosamente hacerle dos colitas con una línea en medio a la que no se le puede llamar recta, ni curva ni nada que sea geométricamente correcto.

No había hecho y deshecho algo tantas veces, qué laborioso es peinar a una niña; después de muchos intentos, lágrimas y nudos, por fin logré medio hacer dos trenzas y puedo finalmente declararme totalmente incompetente en este tema.

Y es que la estructura escolar en cuanto a peinados es importante, casi todas van restiradas, con mucho gel (estoy más a favor del pelo en libertad por no decir despeinado, será que así vivo) y yo siempre pienso “¿a qué hora se despiertan esas mamás o sus alegrías del hogar para peinar a estas niñas?

En fin, ella se fue feliz cantando “libre soy” … y yo también.

trenzas

Imagen sujeta a derechos de autor

 

 

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